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El ejemplo de la Dra. Lidia Mesías: “Siempre tuve deseos de servir a la comunidad”

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La Dra. Lidia Mesías Hurtado es una odontopediatra de amplia trayectoria como funcionaria pública en el sector salud, espacio en donde ostentaba una especial dedicación a las poblaciones de bajos recursos. Además, ha sido docente universitaria de primer nivel.

Nació en Ica. Su padre, como jefe de enfermeros del Hospital San Juan de Dios de Ica, participó en la creación de la Universidad San Luis Gonzaga. Este hecho generó su acercamiento a las profesiones de la salud.

Estudió preodontología en la Universidad San Luis Gonzaga de Ica. Después de ello, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí estudió odontología de 1964 a 1969. Entre sus profesores estuvieron los doctores Ángel Ocampo e Isidro Ronquillo. En esa casa de estudios se nutrió académicamente perfilando su rumbo.

En el comienzo de su historia trabajó en el Centro de Salud Buenos Aires de Villa, en Chorrillos. Posteriormente, asumió la dirección de la Unidad Territorial de Salud del Rímac, Los Olivos y San Martín de Porres, entre 1987 y 1990. Finalmente, laboró como jefa del servicio de odontología del Centro Materno Infantil del Rímac hasta su retiro en el año 2010.

– ¿Desde qué momento usted pensó en ser odontóloga?

– Lo pensé desde niña porque veía a mucha gente edéntula y me decía que no era posible que eso pasara con las personas.

– ¿Qué me dice del ambiente sanmarquino en sus años de estudiante?

– Recuerdo las exposiciones de Luis Alberto Sánchez. Escuchaba maravillada sus discursos en La Casona del Parque Universitario. A veces dejaba de ir a algunas clases para escucharlo. Me subyugaba.

– ¿Cómo y cuándo empezó a ejercer?

– Empecé a trabajar en 1981 en el Centro de Salud Buenos Aires de Villa en Chorrillos, en la zona alta, en los cerros. Trabajé allí muchos años por el Minsa con un equipo de odontólogos y médicos que recién empezábamos. Y lo hacíamos con una fuerte energía y deseos de servir a la comunidad. Atendíamos y dictábamos charlas a la población, aunque no en condiciones de comodidad. Pero había mucha calidez de la gente. Eran muy agradecidos, lo cual me conmovía. Eso me caló mucho.

– ¿Recuerda alguna anécdota?

Por esa época, Violeta Correa, la esposa del presidente Fernando Belaúnde, visitó el lugar y descubrió unos volantes que yo hacía con mi propio peculio y que me servían de apoyo a mi labor odontológica. Un día me llamaron a la dirección y me dijeron que había venido gente del gobierno. Estuvieron preguntando si yo hacía estos volantes, me manifestó el director. A los pocos días llegaron de nuevo. No se preocupe, me dijeron, queremos felicitarla por su labor. Hemos recibido la información de su trabajo en salud oral y sus charlas preventivas. Queremos trabajar con usted, concluyeron. Así, me invitaron a Palacio de Gobierno para que les explique la labor que hacía con la población de esa zona de Chorrillos. Les dije que los materiales los hacía en mi máquina de escribir. En realidad, los confeccionaba de una manera muy artesanal.

– ¿Entonces, usted conoció a Violeta Correa?

– Sí. Fíjese que me dieron un pase para que pueda aparcar mi carro en la Estación de Desamparados cuando asistía a las reuniones con ella, quien quería replicar mi experiencia en otras zonas. Ya en 1986 me trasladaron a la Av. Huaylas, en el mismo Chorrillos. Allí desarrollamos el programa de salud bucal que consistía en enjuagatorios de flúor y labor preventiva promocional en los centros educativos del sector. Llegué a ser coordinadora del programa.

– ¿En qué momento se relacionó con el Colegio Odontológico?

– Iba a escuchar charlas en el Colegio Odontológico cuando el local estaba en Santa Beatriz y establecí contacto con varios colegas como Atilio Santos, Tulio Olano, Hugo Otero, Celso Villacorta, entre otros. Allí presenciaba como se desarrollaba la vida institucional. A mí me atraían los preparativos para organizar campañas de salud bucal. Pero esto fue un solo un tiempo porque mi labor en la práctica privada y la preparación de mis clases en los colegios donde enseñaba me absorbían. Porque yo también soy profesora. Pero siempre he colaborado con el Colegio sin necesidad de tener un cargo.

– ¿Qué me dice de su labor como docente universitaria?

– Fui docente de la Universidad de San Martín de Porres en el año 1992. Estuve 6 años. Llegue a ser profesora de mi hijo el Dr. Rubén Casallo Mesías. Le dicté el curso de Clínica comunitaria.

– ¿Qué diferencia encuentra entre los estudiantes de antes y los alumnos de la actualidad?

– Antes no era tan masivo el estudio de la odontología. Entonces, los cirujano dentistas egresaban con mucha práctica y eran más competentes. Otro rasgo es que ahora hay más mujeres estudiando odontología.

– ¿Qué ha significado para usted la odontología?

– La odontología es uno de los pilares de la salud humana. Es la profesión que me ha hecho integrarme a la sociedad y ha conseguido que conozca el alma de las personas. Me ha enseñado cómo llegar a la comunidad, y a través de ella he podido recibir la invalorable gratitud de la gente. La odontología es lo mejor que me ha pasado en la vida, lo cual me llena de una íntima satisfacción. Bendigo el día en que decidí optar por mi amada profesión.

La Dra. Lidia Mesías trabajó muchos años fomentando la salud oral en la población de Buenos Aires de Villa en Chorrillos.

La Dra. Lidia Mesías trabajó muchos años fomentando la salud oral en la población de Buenos Aires de Villa en Chorrillos.

El Dr. César Gallardo recibió en su despacho a la Dra. Lidia Mesías.

El Dr. César Gallardo recibió en su despacho a la Dra. Lidia Mesías.

La Dra. Lidia Mesías junto a su hijo, el Dr. Rubén Casallo Mesías.

La Dra. Lidia Mesías junto a su hijo, el Dr. Rubén Casallo Mesías.

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